jueves, 27 de noviembre de 2014

Me levanto o no me levanto

Esta mal llamada crisis se basa en el desequilibrio de poderes que se inició con el boom neoliberal en la era Reagan-Thatcher. Hasta entonces, la bonanza relativa que permitió surgir la llamada clase media se basó en un equilibrio de poderes. Mientras el empresario tema al trabajador, le hará algunas concesiones. Los trabajadores somos poco ambiciosos y nos conformamos fácilmente: nuestra casa, nuestro coche y tiempo para la familia. El capitalismo y sus representantes empresarios por el contrario tienen la mente puesta en la cuenta de resultados, y, algunos, en tener más poder que el de al lado. No se andan con muchos miramientos y el fin justifica los medios. Solo les frena el miedo, y el miedo produce el equilibrio de poderes.

Nos tienen miedo cuando nos movemos, cuando salimos a la calle, cuando hacemos huelgas, cuando nos asociamos, cuando participamos, cuando nos informamos, cuando recibimos una educación basada en el pensamiento crítico.

Pero el desequilibrio ha llegado. Ya no participamos, no salimos a la calle, no hacemos huelgas, no nos asociamos, la tele está en manos neocon y nos manipula y la educación crítica está seriamente amenazada. El capitalismo nos está devorando mientras pasamos las horas a los mandos de la play, wassapeando, haciéndonos selfies o poniendo gaticos en el Facebook.

La crisis durará mientras sigas en el sofá sentado.  
Y durará hasta que tú quieras que se acabe y, por fin, te levantes del sofá.

Algunos ejemplos recientes en los que se ha vencido: El intento de demolición del Centro Social Autogestionado Can Vies en Barcelona, la paralización del bulevar en el Gamonal en Burgos. En ambos, el denominador común ha sido que la gente se ha levantado del sofá y ha metido el miedo en el cuerpo al poder, que abusaba de su autoridad, restableciendo así el deseado equilibrio.


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